#Opinión. Quiero bailar con alguien: un biopic con música sensacional.

Por Enrique Chávez

Desde que se anunció la producción de “Quiero Bailar Con Alguien: La Historia De Whitney Houston” me entusiasmó la idea de conocer la versión “oficial” de la vida y muerte de una de las mujeres más incomprendidas de la historia musical. Mis expectativas eran muy altas y lamentablemente el resultado quedó por debajo, más no es una mala película. Nos encontramos ante un entretenido biopic, que sin embargo no llega al fondo de la historia.

Con un energético arranque, la película nos lleva a lo más alto, al viaje que convirtió a Houston en la artista más conocida del planeta, dándole el apelativo de “La Voz”. Desde muy joven, enamoró a todo el mundo con su talento y la coloco rápidamente entre las artistas más grandes de la historia. Lamentablemente su caída fue casi tan rápida como la subida, debido principalmente a su adicción a las drogas, a un matrimonio problemático y a la presión y expectativas de todo su núcleo, sumado al de la opinión pública. La luminaria falleció a los 48 años tras un incidente relacionado con las drogas, final que lamentablemente no sorprendió a muchos.

Evidentemente, este material es suficiente para que Hollywood eche la vista atrás y nos muestre la vida de la artista a lo grande. Si bien, el resultado no es malo, deja por el camino muchas dudas y la sensación de que nunca acaba de escarbar en el alma de la historia.

En 2017, el documental de Nick Broomfield “Whitney: Can I Be Me”, puso al descubierto un lado prácticamente desconocido de Whitney: su bisexualidad. En dicho material se revela cómo Whitney tuvo que ocultar y eventualmente terminar su relación con Robyn Crawford, su mejor amiga y pareja por muchos años. Primero fue la presión de su familia y luego una estrategia de imagen, fue ahí que comenzó a desprenderse de su esencia, para complacer.

Luego fue el documental “Whitney”, del aclamado director Kevin Macdonald el que mostró los conflictos que generó en Whitney el no encajar con su comunidad afroamericana, por acusarla de no enaltecerlos a través de su música y por el otro como nunca fue totalmente aceptada en una sociedad mayormente “blanca”, por estereotipos y racismo generacional.

Pero ambos materiales coinciden en que estos fueron detonantes que arrojaron a la interprete a evadir su realidad con el consumo de drogas, y que incluso su propia familia inducia para tener más y mejor control de su vida y dinero.

En “I wanna dance with somebody” se puede ser testigo de manera ficcionada, desde que es descubierta por quien fuese uno de sus mayores amigos y protectores, hasta su fallecimiento, una película con muchísimo que contar, de ahí que tenemos sus casi dos horas y media de duración), pero que no termina de encajar todas las piezas de forma coherente. Es una sensación extraña, porque la película es larga, pero se notan los cortes de tijera en la historia, las escenas encajadas a la fuerza en la película. Especialmente a partir de la segunda parte de la película, cuando todo empieza a desmoronarse en torno a Houston, con sus relaciones personales siendo destrozadas y con la artista sucumbiendo a las drogas. El guion es correcto, pero no se atreve a profundizar, y se queda a medio camino.

Es el dilema de los biopics. ¿cuidar la imagen del artista o mostrar la realidad sin filtros? No se trata de ir a los extremos sórdidos (como sucedió recientemente con “Blonde”, la biografía ficcionada de Marilyn Monroe) pero si de atreverse a narrar los momentos que nadie quiere narrar. En la película se insinúa veladamente la sexualidad de la artista, de los problemas con su padre, su matrimonio tóxico y mediático y las drogas… pero, por encimita. Nada más. Insisto, no es sordidez lo que busco. Es profundidad. Aquí hay miedo y lo esconden al tratar de exaltar los momentos de éxito de la cantante, pero no justifica jamás sus motivos autodestructivos. Por eso es por lo que el filme falla. 

Hay que resaltar el sensacional trabajo de Naomi Ackie quien sabe que imitar la voz de Houston es imposible, por lo que la mayoría de la película usa en sus canciones la voz original y no la de la actriz. Pero el resto del metraje, la Ackie sabe pasar por un enorme rango de emociones para dar vida al personaje. Desafortunadamente, cuando llega la etapa madura, la actriz tiene 31 años, no 48, y se nota. 

En conclusión, nos encontramos ante un biopic con un sólido reparto, quizá visualmente se siente como si fuera un telefilme, pero con cierta fuerza en la historia y un par de grandes ideas, no las termina de desarrollar, pero lo intenta al menos. Lo mejor, la representación completa de algunos momentos musicales importantes en la carrera de Whitney y disfrutar de su voz con el volumen y potencia que sólo una sala de cine nos puede brindar. Sólo por eso volvería a pagar con entusiasmo el boleto.

¿Aún no ves el trailer?

#Opinión. Ella dijo: un filme incomodo, elegante pero muy necesario.

Crecí amando Miramax, su cine, las grandes estrellas, actores y actrices que surgieron de decenas de películas que elevaron mi fervor por el celuloide.

En los 90’s no sólo se convirtió en la ventana más importante para la distribución de cine independiente en Estados Unidos con títulos como Juego de Lágrimas (The Crying Game, 1992), El Piano (The Piano, 1993), ¡Átame! (1989), sino que, luego de ser adquirida por The Walt Dinsey Company en 1993, se convirtió en el estudio líder en  obtener nominaciones a los Premios de la Academia por sus lanzamientos, muchos de los cuales resultaron en premios Oscar.

La década de los 90’s no sería la misma sin Pulp Fiction, Criaturas Celestiales, Shakespeare in Love, Scream y decenas de memorables títulos. Directores magistrales como Robert Rodriguez, Gus Van Sant, Quentin Tarantino, Peter Jackson o Steven Soderbergh lograron ganar el lugar que ocupan hoy, gracias a la oportunidad que Miramax les dio.

Pero detrás de este emporio de consolidación cinematográfica está un nombre: HARVEY WEINSTEIN. Para mí, ver su nombre era sinónimo de calidad y vanguardia.

Jamás hubiera imaginado la porquería detrás de ese estudio, de ese hombre y el precio del silencio de decenas de mujeres (desde personal administrativo hasta las grandes estrellas de Hollywood).

Ella dijo” es la adaptación cinematográfica del libro del mismo nombre, publicado en 2019 por Jodi Kantor y Megan Twohey y que relata todo el proceso de  su investigación realizada en el New York Times y que expuso la historia de abuso y conducta sexual inapropiada de Harvey Weinstein contra muchísimas mujeres. Carey Mulligan y Zoe Kazan encarnan de manera magistral (nominación segura a los Oscar) el proceso que emplearon para investigar y descubrir décadas de abuso de poder.

El filme retrata desde una perspectiva femenina (sin ser feminista), como es que la sociedad ha normalizado el machismo y que en gran parte de los sectores (incluido uno lleno de glamour como es el del cine), las mujeres callan por miedo. Afortunadamente desde hace unos años se ha ido rompiendo, y mucho es consecuencia a este escándalo mediático que tiene alcances de proporciones enormes. Las acusaciones sirvieron como catalizador para el movimiento #MeToo y finalmente dieron como resultado que Weinstein fuera sentenciado a 23 años de prisión.​

La película ha sido estrenada en diferentes festivales del mundo y ha recibido principalmente criticas favorables, y es que, además de sus interesantes valores de producción, dirección y edición, se da el lujo de incluir a mujeres reales representándose a ellas mismas, ya sea en presencia en pantalla, como es el caso de Ashley Judd, que fue nombrada en 2017 como Persona del año por la revista Time, por ser una de las primeras celebridades valientes que denuncio a Harvey Weinstein. Otra presencia interesante es la de Gwyneth Paltrow, que participa con su voz en momentos clave de la trama, transmitiendo con estos elemento un realismo casi documental al filme.

Recomiendo ampliamente no perderse “Ella dice”, un filme incomodo, elegante pero muy necesario.

Te dejamos el trailer:

#Opinión. El Gato con Botas: una película redonda.

DreamWorks Animation nos trae una nueva aventura del Gato con botas, el forajido que ha logrado crear una marca y estilo propio. Bajo la dirección de Joel Crawford, Trolls Holiday, The Croods, quien cuenta con amplia experiencia como guionista en películas como Bee movie y Kung fu panda, nos presenta una historia extraordinaria, increíblemente bien ejecutada y un arte maravilloso.


En esta ocasión veremos como Gato se acerca al final de su carrera, derivado de los excesos con los que ha vivido hasta ahora, se presentan sus consecuencias. Un giro inesperado que te lleva a pensar que cuando las cosas están dadas, siempre surgen opciones sobre las cuales deberás decidir, y el resultado siempre depende como lo afrontes, especialmente si tienes un mapa que adapta el camino según quien lo porte.
Veremos el regreso de Kitty patitas suaves, y algo de la historia no contada entre estos dos, conoceremos nuevos compañeros que ayudaran a nuestra pareja de gatos a entender la vida desde otra perspectiva. Con la misión de encontrar una estrella capaz de conceder un único deseo, tendremos una carrera frenética entre varias partes, cada uno buscando cumplir su sueño.


Los villanos de nuestra historia, fascinantes extremadamente carismáticos, cada uno con motivos completamente diferentes que pondrán la emoción y en más de una ocasión, el temor en cada escena, uno de ellos uno de ellos imposible de vencer, incluso en la vida real.
Por la parte de la animación, es simplemente impresionante, algunas secuencias de luchas dignas de videojuegos épicos (GOW), secuencias de cámaras que dan una fluidez que se agradece y se aprecia. Los personajes impecables, algo a lo que nos tiene acostumbrados DreamWorks, con una pequeña diferencia, algo que me tomo un tiempo identificar, los fondos, impactantes, como estar viendo una película sobre una pintura, donde si pones atención podrás incluso notar algunas pinceladas. Esta parte le da un impacto visual muy agradable y lindo, la innovación en la mezcla de estilos y el arte siempre refresca la experiencia.


Como parte del elenco tenemos al inigualable Antonio Banderas (no podía faltar), quien se encarga del doblaje al español e italiano, Salma Hayek, Olivia Colman, Harvey Guillen, entre otros y en su versión en español tenemos a Veronica Lopez Treviño, Julieta Nair Calvo, Pisano y Faisy.


Sin duda, una de las mejores películas del año, no encontramos algún punto de crítica, en la historia, la narrativa, la animación, la música, el ritmo, el mensaje… la conclusión, tenemos un todo completamente redondo.

Te damos el trailer:

#Opinión. Hasta los huesos: una historia de amor que no es para todos.

Décimo largometraje de Luca Guadagnino desafía a su público con protagonistas imperfectos e imágenes viscerales constantes. Protagonizada por Taylor Russell y Timothée Chalamet.

Todos tenemos algo dentro que no podemos explicar y ni rechazar, sólo podemos vivir en una caótica armonía con ello. Para Maren y Lee, para los protagonistas de Hasta los Huesos es prácticamente imposible comprender y huir de su canibalismo, sus impulsos siniestros y primarios los acompañarán en todo momento.

La película aborda en profundidad los conceptos de moralidad y efimeridad, es una complicada y confusa historia de amor que reta a su público a enamorarse de sus imperfectos protagonistas del mismo modo que ellos no pueden evitar enamorarse el uno del otro.

Es tan fácil y tan complicada de disfrutar a la vez, mostrando un sinfín de circunstancias adversas que son sorteadas con la misma voracidad de la historia, desde el amor hasta la perdida y la resiliencia.

Hasta los Huesos se centra en la historia de una joven llamada Maren (Taylor Russell), que toma conciencia de su pasado y los impulsos de su instinto caníbal. Maren vive una vida suburbana pobre, pero con su padre (Andre Holland) tratando de cuidarla de sus impulsos, ocultando la verdad de su existencia y su madre. Pero un evento inesperado la obliga a aprender sobrevivir al margen de la sociedad con la ayuda de Lee (Timothée Chalamet), su inesperado amor.

Te dejamos trailer:

Halloween Ends: cierra de manera inesperada la saga con ritmos poéticos.

En 1978 el cine de terror norteamericano se reinventó gracias a “Halloween”, un slasher rodado con un presupuesto modesto y que inesperadamente se convirtió en la película independiente más taquillera de la historia (superada hasta 1999 por “El Proyecto de la Bruja de Blair”)

El “Halloween” del maestro John Carpenter nos introdujo a dos iconos del cine de género: Michael Myers, asesino enmascarado que regresa a su pueblo natal luego de ser encerrado tras asesinar a su hermana siendo un niño y que se escapa 15 años después y a Laurie Strode, una joven niñera que se niega a ser la víctima del psicópata y colocándola como la “final girl” más honorable. Lejos de la violencia, lo más aterrador del filme es que los motivos del asesino se resumen a “maldad pura”.

A lo largo de 44 años, Halloween ha tenido 10 secuelas, 2 reinicios y varios universos alternos para justificar el regreso de Myers, teniendo resultados dispares, algunos aclamados, otros vergonzosos.

No fue hasta el 2018, que David Gordon Green, apoyado en la producción por John Carpenter y Jamie Lee Curtis, deciden lanzar una nueva trilogía, que cuenta como secuela directa de la película original y semi reboot de la saga, logrando lo inimaginable: darle dignidad a la saga, y reunir por una ultima vez a Michael y Laurie. 

“Halloween” y “Hallowen Kills” suceden la noche de Halloween de 2018, cuarenta años después de los eventos de la película original y en dónde encontramos a una Laurie Strode tachada de loca no sólo por Karen y Allyson (su hija y nieta), sino por todos los habitantes de Haddonfield, decadente y alcohólica, obsesionada por el regreso de Myers, quien vive encerrado en una prisión psiquiátrica de máxima seguridad y en donde no ha pronunciado una sola palabra. Pero como es de esperar, él escapa y la masacre comienza, llevando al pueblo a organizarse para detener y cazar al maniático inmortal. Las dos películas ponen sobre la mesa cuestionamientos como la manipulación del criterio colectivo, la veracidad de los líderes y hasta dónde el poder puede convertirte también en un monstruo. 

La gran incógnita en la audiencia perdura: ¿qué hace que Michael Myers sea prácticamente un ser con una fuerza en apariencia sobrehumana? Justo necesitamos el preámbulo de 2 películas para llegar a una respuesta, en que la “maldad pura” es la tesis central, no sólo de su metraje, sino lo que permite dar un cierre definitivo a los personajes.

El subtexto que construyó Carpenter en 1978 sobre la idea de Michael Myers como encarnación de la maldad es lo que Green explota, desarrollando una historia sobre el miedo, las heridas generacionales, los traumas colectivos y la posibilidad de sanar como personas, como sociedad…

Luego de un intenso arranque, el director se toma su tiempo -y sus libertades-, para salir de la “formula” y correr riesgos (lo cual se agradece) desarrollando una historia tejida con las consecuencias del miedo, el daño de los prejuicios y las etiquetas en los seres humanos y como la marginación puede llevarte a un punto de ruptura. 
Estamos ante una conclusión que empata perfectamente con los planteamientos sembrados en 1978, presentándonos personajes que confrontan a la audiencia con las consecuencias de combatir la violencia con más violencia. Si la primera parte de la trilogía de Green propone que los traumas se superan confrontándolos, esta reafirma que es muy fácil sucumbir ante el odio y la histeria. Además, juega con la idea de que la maldad es como una “infección”, a la que todos estamos expuestos, una figuración por mucho, inquietante.

Es innegable que, “la noche final” resulta sumamente confusa, al menos la primera mitad (pareciera que estamos viendo un capítulo de “Twin Peaks”). Tras el palpitante viaje de las anteriores películas todos esperaríamos que este capítulo conclusivo se trataría principalmente de un enfrentamiento entre la final girl y el sanguinario depredador, lo cual, evidentemente ocurre, pero toma la decisión de llevar a la franquicia por territorios más propios del “terror elevado”, lo que puede dejar a los fans de la saga, así como a los adeptos al género, amándola u odiándola.

“Halloween Ends” no sólo cierra de manera inesperada una saga icónica y representativa de la cultura pop, sino que también logra trasladar al slasher comercial a ritmos poéticos.

IMPERDIBLE

Por Enrique Chávez

Black Adam: una película a la altura de las historias de DC.

Hay cosas muy importantes que vemos en Black Adam.

La primera, mis estimados hermanos ñoños, es que DC por fin nos cuenta una historia en pantalla grande del tamaño de sus historias.

Tratando de evadir los spoilers, vemos elementos muy interesantes en este largometraje pero uno de los que más me tuvo al filo de la butaca, fue un Black Adam con una escala de grises impresionante.

No tenemos al antihéroe típico, así como tampoco un desarrollo aburrido y predecible del personaje.

Honestamente después de Shazam, creí que iba a salir casi igual de decepcionada pero ahora espero ver la unión cinematográfica de Shazam, Black Adam y Superman, como si fuera una especie de navidad.

¿Vamos a hablar de Dr. Fate? Claro. Es una representación suavizada pero mucho más congruente a sus representaciones en los cómics, donde usualmente lo muestran como un ente autónomo con el casco puesto.

Cyclone es una maravilla visual. Fue una belleza admirarla en IMAX.

Dwayne se destacó tanto como protagonista, como productor de la película. Casi puedo apostar que Black Adam está entre las tres mejores películas de DC sin dudarlo.

Ver una posición geografía y culturas diferentes a las de siempre, ver una crítica social tan fuerte tan exquisitamente representada, también hizo temblar el corazón punk de muchos.

Nos hizo reír sin caer en bromas gastadas y baratas, nos hizo llorar sin abusar de la brutalidad, nos hizo sorprendernos con los elementos sorpresa a la medida.

Quizá solo tuve un pequeñísimo inconveniente con Sabacc, pero nada relevante, para el caso, fue un villano excelso y disfrutable de ver.

Si no la han visto, corran. Claro que vale la pena verla en pantalla IMAX. No compren tantas palomitas que igual van a estar tan entretenidos, que no se las van a comer.

Lilo el cocodrilo: una película redonda.

La adaptación a la pantalla grande del libro clásico para niños publicado en 1965 del mismo nombre y escrito por Bernard Waber, nos trae una aventura musical conmovedora de transformación y autoaceptación.


Muy pronto en la cinta nos encontraremos con Lyle, un pequeño cocodrilo con la peculiaridad de tener una habilidad para el canto increíble, especialmente considerando que se trata de un cocodrilo, el cual, a pesar de cantar, es incapaz de hablar. Interpretado por Shawn Mendes en su versión en inglés, y Nando Fortanell para su versión doblada.
La dirección de Will Speck y Josh Gordon (Blades of glory, The switch), nos lleva por una aventura en la cual Lilo emergerá de la oscuridad, encontrando amistad, pero a la vez decepción, manteniendo la esperanza de que las cosas pueden cambiar sin saber como se puede dar. De alguna manera la historia se desenvuelve de una manera natural y sin complicaciones, sostiene un ritmo agradable en todo momento, manteniendo a los adultos atentos y a los más pequeños interesados.


La animación de Lilo es bastante detallada, transmitiendo efectivamente los sentimientos que necesita cada momento, es muy tierno ver como Lilo, a pesar de todo lo sucedido mantiene esa llama que alcanza a tocar a todos a su alrededor, transformándolos y en el proceso transformándose a si mismo, rompiendo paradigmas propios que lo llevan a cumplir su sueño.


Protagonizada por Javier Bardem, quien experimenta con la música, agrega un carisma único que le da brillo a toda la cinta, listo para esperar lo inesperado. Lo acompañan Constance Wu y Winslow Fegley, y Scott McNairy. Quienes son parte fundamental de la historia, y vemos como Lilo encuentra la manera de conectar con cada uno de ellos, creando un lazo que no podrá romperse.


Con una banda sonora original, “Top of the world”, “I like it like that”, “Take a look at us now”, “Rip up the recipe”, escucharemos cantar a los protagonistas, con canciones alegres y rítmicas que harán danzar los pies de los pequeños y a los mayores sacudir su cabeza.
Bien en la parte de doblaje, con Beto Castillo, Nando Fortanell, Sebastian Garcia, Annie Rojas, y Carlo Vazquez, hacen bastante disfrutable la mismas a pesar de ser musical, aunque sería bueno también verla en su idioma original


Sin duda una película redonda, comedia para niños, con un lindo mensaje, un balance de un todo que hacía tiempo no encontraba, para una recomendación no puede quedar fuera.

#Opinión. Bros: una luz en el túnel de los estereotipos.

De unos años para acá, llegamos al momento donde ni en el cine ni en la literatura, las historias de amor se desarrollan en algún país donde se hable una lengua romance y tampoco surge la chispa en un encuentro en el supermercado luego de chocar en el pasillo de las galletas.

Bros es un claro ejemplo de como las historias románticas van tomando forma en las condiciones actuales.

Si eres de los que ya hizo match en Tinder con 40 personas pero no es suficiente, si eres de los que le tienen más miedo al compromiso que al SAT… Bueno, seguramente vas a poder entender la complejidad entre la relación distinta de Bobby y Aaron.

Luke Macfarlane y Billy Eichner son una delicia en pantalla. Nos pinchan a través de sus actuaciones.

Honestamente más de una vez sentí un “vaya, yo he hecho eso”, “yo me he sentido así”. Y es que ver en pantalla grande que a veces todos podemos actuar como grandísimos idiotas es tan chusco como un abrazo empático.

Ver una relación entre dos hombres, que busca sanar para ir en serio, es algo que también hace falta ver un poco más en lugar de tanta faramalla esterotípica.

De pronto los diálogos no funcionan y nos podemos perder un poquito en el argumento pero nada del otro mundo. Buena para ver en domingo de flojera.

Te dejamos el trailer:

Muerte, Muerte, Muerte: Sangre y un misterio a la Agatha Christie para la Gen Z

A24 se ha ganado en los últimos años un estatus como distribuidora y productora de cine independiente de calidad gracias a filmes como “The Lobster”, “Ex Machina” o “Swiss Army Man”, por mencionar algunas. En el cine de terror su prestigio se lo han ganado con joyas como “Hereditary”, “The Blackcoat’s Daughter” o “The Killing of a Sacred Deer”. Sin embargo, su caso me recuerda al de Miramax o Focus (en los 90’s y los 2000’s, respectivamente), ya que también producen cosas mediocres que la audiencia consume y asume como joyas solo por tener su firma.

Este es el caso de “Muerte, Muerte, Muerte”, su más reciente entrada en el género del terror con toques de comedia, una propuesta mediocre e irritable, que tiene uno de los giros de tuerca más estúpidos que he visto (y vaya que soy un fan muy condescendiente del género)

Un grupo de amigos, en su mayoría adinerados, se reúnen para pasar un fin de semana en una mansión, en la que pretenden limar algunos conflictos, drogarse, embriagarse y divertirse. Sin embargo, la naturaleza los sorprende con la llegada de un huracán que los obliga a encerrarse en la casa. Deciden jugar un curioso juego en el que uno de ellos es un asesino, y deberá encontrar a los demás, que están escondidos. El primero que sea encontrado será “asesinado”.


Como es de esperarse, ocurrirá un asesinato, todos son sospechosos, la electricidad, el internet y la fuerza de la naturaleza los obligan a quedarse encerrados, comenzando una batalla entre todos para sobrevivir y descubrir al asesino.

El argumento suena como algo que cualquier amante del slasher amaría. Lamentablemente el resultado de “Muerte, Muerte, Muerte” dista mucho de ser una obra maestra que logre trascender. De entrada, NO es un slasher. Es un misterio mucho más en la vena de Agatha Christie, protagonizada por un grupo de personajes de la generación Z, eso sí, insufribles pobres niños ricos y adictos a diversas drogas, con serios conflictos emocionales y de identidad. Ah, y como es de esperarse, cubren la cuota de inclusión que aquí se nota en veces forzada.

El tono de comedia superficial ni siquiera es inteligente, raya en lo chocante y no hay un solo personaje con el que se pueda empatizar. Por el contrario, terminas agradeciendo que pierdan la vida, ya que dejaras de tolerarlos más tiempo. También, es difícil de mirar, ya que la mitad de la película ocurre en la oscuridad y hacen difícil de seguir cuales personajes son los que están en ese momento en pantalla.

A pesar de todo, la película es entretenida, y con seguridad serán los adolescentes y los amantes de los retos en TikTok los que podrán encontrar más valores en ella.

Por Enrique Chavez

OPINIÓN. Ámsterdam. Lo que no fue, no será.

Con una propuesta interesante, comedia clásica y bizarra, Amsterdam podría ser una buena película, si no fuera tan reiterativa.

Para empezar esta reseña debo de ser sincero y aclarar que esta es la primera película que veo del director Davud O. Rossel (Joy: El nombre del éxito, 2015)  junto a esto, fue escasa la publicidad que llegué a ver del proyecto – a pesar de contar con un elenco multi-premiado del Star System–  lo cuál me hizo llegar sin ninguna  expectativa -para bien o para mal- a la función.

Foto de la película Amsterdam - Foto 4 por un total de 19 - SensaCine.com

Si son como yo antes de la función y no tienen ni idea de qué trata, la sinopsis es la siguiente: Ámsterdam es la epopeya romántica sobre tres amigos que se ven envueltos en una de las tramas secretas más impactantes de la historia de Estados Unidos. Basada en hechos reales que se mezclan con ficción.

A primera vista, la historia puede parecer interesante para aquellos fans de las películas policiales y misterio. Sin embargo, este misterio se vuelve el motor para que su director aborde otros temas como el amor, las consecuencias de la guerra, la amistad, el fascismo, entre muchos temas más, y es ahí dónde empieza el problema del filme. 

Amsterdam (2022) - Photo Gallery - IMDb

Pareciera que la justificación del porqué que se abordan todos los temas anteriores al mismo tiempo es porque toda la historia se presenta desde el punto de vista de Burt (Christian Bale), un doctor veterano de la primera guerra mundial con problemas maritales, adicto a la morfina y ex-alcohólico. Desde el inicio del filme se nos presenta que Burt es una persona de buenas intenciones, pero que su percepción del entorno se ve afectada por los medicamentos experimentales que inventa para ayudar a sus compañeros veteranos. A pesar de querer justificarlo de esa manera, la película termina de ser tan general y poco concisa en cada uno de los temas que afecta en el desarrollo de la trama, alargándose aún más de lo que debería, volviéndola bastante repetitiva y redundante al final.

Amsterdam (2022) - Photo Gallery - IMDb

Lo anterior es una lástima, pues la película cuenta con un elenco y un crew sobresaliente: Christian Bale, Margot Roobie, John David Washignton (Tenet, Christopher Nolan. 2020), Rami Malek, Anya Tylor-Joy, Robert De Niro, Zoe Saldaña (Avatar, James Cameron. 2009), hasta Taylor Swift, entre muchos más. Ninguno de los actores defrauda y las integraciones de sus personajes se sienten orgánicas a una trama que logra generar humor y suspenso. Además de la dirección de fotografía de Emmanuel Lubezki.

Amsterdam (2022) - Photo Gallery - IMDb

El problema es la forma en la que se alarga la conclusión del filme, queriendo explicar algo que ya había quedado claro a lo largo de la historia. Perdiendo así a la mayoría de los espectadores.

Amsterdam: Who is in the cast? | The US Sun

A manera de cierre. Amsterdam tuvo la oportunidad de ser una gran película por su trama interesante, un manejo bizarro de la comedia, su temática y su elenco; pero se perdió en la conclusión de sí misma.

Puedes ver el tráiler aquí